Crónica de una singular condena de muerte
-Viernes, 09:30 hrs.
Estamos ante un espectáculo digno de los juegos del circo romano.
Un condenado a muerte está llegando al patíbulo. ¿Lugar? Un monte. ¿Forma de ejecución? Digna del más bajo criminal. ¿Motivo? Declaración de filialidad.
Es temprano sobre la ciudad. El condenado fue cruelmente golpeado,
escarnecido y humillado ante toda la población congregada allí, ignorantes
de la trascendencia de lo que ocurría ante sus narices. Para ellos, sólo era un
criminal. Para nosotros, que miramos desde el futuro…
-Viernes, 11:00 hrs.
El criminal ya fue ajusticiado. Bueno, en parte: sólo falta esperar a que se asfixie.
Y muera. Pero hoy no es una persona cualquiera la que muere.
Se sabe que comió el día antes de ser apresado. Por su religión, tenía que comer
cordero, pan ácimo y lechugas amargas.
Para ser un fanático, estaba muy solo: no tenía a ninguno de sus seguidores junto
a sí.
Sin embargo, la gente lo acusaba de haber formado una “secta”;
y que esta secta se decía ser la verdadera religión. Y que nuestro criminal
era el verdadero hombre que los salvaría. Esta secta congregaba a mucha gente, la
cual parece haber desaparecido. Los miembros de la secta afirmaban que este sujeto hacía milagros, como sanaciones o predicciones.
¿Hubo testigos a favor este hombre?: Sí. Los hubo. Pero lo más desconcertante es
que los principales testigos hablaron sobre él hace más o menos 500 años. Y
ninguna referencia directa; pero a la vez son muy acertadas. También hubo testigos actuales en contra: pero casi todos comprados por las autoridades. Una clara muestra de corrupción.
-Viernes, 12:00 hrs.
Es extraño. A pesar de ser un día soleado, se comienzan a acercar nubarrones de
lluvia. Todo el mundo está sorprendido: es como si Dios estuviera triste por la
condena de este hombre…
-Viernes, 15:30 hrs.
Lo más extraño que puede haber acontecido, ha sucedido. Hace media hora, más o menos, el condenado, a pesar de su dificultad para respirar, ha emitido un fuerte grito. Luego, inclinó su cabeza. Un gran terremoto ha sacudido a la Tierra, y el Templo parece haber sufrido daños. Nadie comprende cómo puede ser que justo cuando muere este hombre, ocurren todos estos hechos.
Un agente observa asombrado y piensa: “Realmente este hombre tenía razón.”
-Viernes, 16:00
Un grupo de gente reclama el cuerpo del condenado para enterrarlo. Vienen con
mirra y áloe para embalsamarlo.
-Sábado
Nada ha acontecido. Un vacío de algo, y un ambiente de vigilia inunda la ciudad.
-Domingo
Justo cuando pensamos que lo más increíble había pasado, nos encontramos con
una sorpresa. La secta de este ajusticiado reaparece afirmando que no sigue
muerto, sino que “ha resucitado de entre los muertos”, y que su tumba se halla vacía.
Sin duda, una afirmación que a nadie dejará indiferente.
Quizás quien lea esto, si no notó lo que era, encontrará ciertas analogías con la
Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús: los días, las horas, los sucesos…
Pues bien, este es un relato estilo crónica basada en los relatos de los Evangelios
de Mateo, Marcos, Lucas y Juan sobre lo que ahora llamamos Viernes y Sábado Santos y el Domingo de Resurrección. Una mirada hacia el pasado.
Se han cambiado adrede los nombres de ciertos elementos del texto (agente = legionario), y se han hecho referencias sutiles a ciertas cosas (el carácter sectario
dado por los Sacerdotes judíos a los primeros Cristianos, entre otros).
Pero: este texto es un relato “actualizado” sobre la muerte de Jesús: la Redención
obrada por Él. No es un texto que busca ser reconocido como “canónico”, ni ser clasificado como “apócrifo”. Lo que este texto busca es acercar a la gente, en un lenguaje familiar (como una noticia), lo que Jesús hizo por nosotros; y a la vez, que la gente note sobre qué trata, disimuladamente, el texto.
Estamos ante un espectáculo digno de los juegos del circo romano.
Un condenado a muerte está llegando al patíbulo. ¿Lugar? Un monte. ¿Forma de ejecución? Digna del más bajo criminal. ¿Motivo? Declaración de filialidad.
Es temprano sobre la ciudad. El condenado fue cruelmente golpeado,
escarnecido y humillado ante toda la población congregada allí, ignorantes
de la trascendencia de lo que ocurría ante sus narices. Para ellos, sólo era un
criminal. Para nosotros, que miramos desde el futuro…
-Viernes, 11:00 hrs.
El criminal ya fue ajusticiado. Bueno, en parte: sólo falta esperar a que se asfixie.
Y muera. Pero hoy no es una persona cualquiera la que muere.
Se sabe que comió el día antes de ser apresado. Por su religión, tenía que comer
cordero, pan ácimo y lechugas amargas.
Para ser un fanático, estaba muy solo: no tenía a ninguno de sus seguidores junto
a sí.
Sin embargo, la gente lo acusaba de haber formado una “secta”;
y que esta secta se decía ser la verdadera religión. Y que nuestro criminal
era el verdadero hombre que los salvaría. Esta secta congregaba a mucha gente, la
cual parece haber desaparecido. Los miembros de la secta afirmaban que este sujeto hacía milagros, como sanaciones o predicciones.
¿Hubo testigos a favor este hombre?: Sí. Los hubo. Pero lo más desconcertante es
que los principales testigos hablaron sobre él hace más o menos 500 años. Y
ninguna referencia directa; pero a la vez son muy acertadas. También hubo testigos actuales en contra: pero casi todos comprados por las autoridades. Una clara muestra de corrupción.
-Viernes, 12:00 hrs.
Es extraño. A pesar de ser un día soleado, se comienzan a acercar nubarrones de
lluvia. Todo el mundo está sorprendido: es como si Dios estuviera triste por la
condena de este hombre…
-Viernes, 15:30 hrs.
Lo más extraño que puede haber acontecido, ha sucedido. Hace media hora, más o menos, el condenado, a pesar de su dificultad para respirar, ha emitido un fuerte grito. Luego, inclinó su cabeza. Un gran terremoto ha sacudido a la Tierra, y el Templo parece haber sufrido daños. Nadie comprende cómo puede ser que justo cuando muere este hombre, ocurren todos estos hechos.
Un agente observa asombrado y piensa: “Realmente este hombre tenía razón.”
-Viernes, 16:00
Un grupo de gente reclama el cuerpo del condenado para enterrarlo. Vienen con
mirra y áloe para embalsamarlo.
-Sábado
Nada ha acontecido. Un vacío de algo, y un ambiente de vigilia inunda la ciudad.
-Domingo
Justo cuando pensamos que lo más increíble había pasado, nos encontramos con
una sorpresa. La secta de este ajusticiado reaparece afirmando que no sigue
muerto, sino que “ha resucitado de entre los muertos”, y que su tumba se halla vacía.
Sin duda, una afirmación que a nadie dejará indiferente.
Quizás quien lea esto, si no notó lo que era, encontrará ciertas analogías con la
Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús: los días, las horas, los sucesos…
Pues bien, este es un relato estilo crónica basada en los relatos de los Evangelios
de Mateo, Marcos, Lucas y Juan sobre lo que ahora llamamos Viernes y Sábado Santos y el Domingo de Resurrección. Una mirada hacia el pasado.
Se han cambiado adrede los nombres de ciertos elementos del texto (agente = legionario), y se han hecho referencias sutiles a ciertas cosas (el carácter sectario
dado por los Sacerdotes judíos a los primeros Cristianos, entre otros).
Pero: este texto es un relato “actualizado” sobre la muerte de Jesús: la Redención
obrada por Él. No es un texto que busca ser reconocido como “canónico”, ni ser clasificado como “apócrifo”. Lo que este texto busca es acercar a la gente, en un lenguaje familiar (como una noticia), lo que Jesús hizo por nosotros; y a la vez, que la gente note sobre qué trata, disimuladamente, el texto.
