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sábado, enero 20, 2007

Dios, Primera Persona

La doctrina católica nos enseña a un Dios que son tres Personas en un sólo Dios: el dogma de la Santísima Trinidad. Así, Dios Padre es la Primera Persona, Dios Hijo Jesucristo es la Segunda, y el Espíritu Santo la Tercera. Personas distintas, pero UN SOLO DIOS.
Si bien están en orden, éste no expresa superioridad (subordinacionismo). "En esta Trinidad nada es antes o después, ni tampoco superoir o inferior, sino que las Tres Personas son coeternas y coiguales entre ellas" (Símbolo Quicumque o de san Atanasio).
Dios Padre, Creador de todas las cosas, es a quien nos referimos al hacer la profesión de Fe en el Credo: "Creo en DIOS PADRE TODOPODEROSO, Creador del Cielo y de la Tierra...", al rezar el Padre Nuestro: "Padre Nuestro, que estás en el cielo...", y en todos los sacramentos y ritos, donde aparece la fórmula trinitaria.

Así, al afirmar que Dios es Padre, decimos que es Padre en relación a alguien: al Hijo.
Por lo tanto, Dios es un relación de Amor entre el Padre y el Hijo, en el Espíritu Santo.

El Padre, por ser Dios, posee todos los atributos divinos: inmortalidad, omnipresencia, imnipotencia, omnisciencia, etc.

El nombre de Dios en el Antiguo Testamento, expresa su sustancia de Amor Misericordioso: "Yo soy el que soy (Yahvé)". O sea, Dios es fiel y ama entrañablemente. Como un Padre ama a sus hijos.

"Cuando era cardenal, Benedicto XVI explicó: Dios presenta las cualidades esenciales que caracterizan a la persona, a saber: conciencia, comprensión y amor. Por tanto, es alguien que puede hablar y escuchar. Considero que es aquí donde radica la esencia de Dios".
"Benedicto XVI piensa sobre Dios: Dios no es ni hombre ni mujer, está por encima de esa distinción" (extractos de Secretos Vaticanos, de Eric Frattini).
Siguiendo las palabras del Santo Padre, Dios es alguien que "puede hablar y escuchar". Esta comunicación no es unilateral: nosotros podemos dirigirnos al Padre, por medio de la oración.
De este modo, Dios es una persona en todo el sentido de la palabra, que puede sostener una comunicación con nosotros.
Asimismo, el mismo papa Benedicto XVI, en su encíclica Deus Caritas Est, profundiza el misterio de Dios Amor y nos enseña la perspectiva católica de la creencia en un Dios que nos ama profundamente, hasta el extremo de entregar a su Hijo para nuestra redención.

Dios Padre, según el Credo, es Todopoderoso y Creador del Cielo y de la Tierra. Pero hay que entender adecuadamente estos conceptos para una tener clara y madura fe católica.

Dios es Todopoderoso, pero no según los cánones del hombre. Dios no salva de algo, sino que nos salva en los mismos sucesos cotidianos de nuestra vida, con su presencia activa en nuestra existencia. Es así como Dios nos muestra su omnipotencia: en los sucesos que ocurren cada día. Y el entender esto propicia la apertura de mente para pensar en los milagros como signos más que como sucesos maravillosos. De esta reflexión surge la frase de san Agustín: "Dios hace todos los días un milagro en tu vida".

Por último, el creer en Dios como Creador de Cielo y Tierra nos lleva a la situación de "contradicción" entre las teorías científicas y la explicación bíblica.
La ciencia dice que el Big Bang fue el suceso originador del Universo. La Biblia dice que Dios creó el mundo en seis días, y el séptimo descansó.
Pero, no debemos olvidar que la Biblia está escrita en estilos o géneros literarios. Y cada libro o pasaje hay que leerlo en esa clave.
En este caso, la narración del Origen del Mundo está escrita en clave mítica, no en clave histórica. Por lo tanto, debe ser leída con una hermenéutica adecuada y no ser tomada literalmente, como un relato periodístico.
Además, ¿por qué Dios no podría hacer uso de los hechos físicos, químicos y biológicos? Son parte de Su creación, y por tanto posee control sobre ellos.
En la misma perspectiva de la creación, está el sentido del Amor de Dios: ¿Por qué Dios crea al mundo, siendo Dios lo único necesario? Porque nos ama. Y nos quiere acoger y comunicarnos su Vida Divina. Así, pone Su poder creador al servicio de Su Amor.

Dios Padre, así como Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, es y siempre será un misterio para nuestras mentes finitas y supeditadas a las condiciones espacio-temporales. Pero una vez en el cielo, "abriremos nuestros ojos" a Su Divina Existencia y lo veremos tal cual es. Y esa es la esperanza que debe alimentar nuestra fe.

Pequeña reflexión sobre Dios

El Hombre, a lo largo de la Historia, ha llamado a Dios de muchas maneras: Yahvé, Jehová, Alá, Dios Padre, Energía Creadora, etc, además de usar los adjetivos propios de la Divinidad: Omnipotente, Omnisciente, Omnipresente, Creador, etc.
Los católicos creemos en un Dios que son Tres Personas en un sólo Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Dios, según la doctrina cristiana, son Tres Personas en un sólo Dios, siendo el Hijo Jesucristo la Segunda Persona y el Espíritu Santo la Tercera. Personas distintas, pero UN SOLO DIOS.

Ahora, no para todas las religiones existe un Dios: para los budistas, no existe dios; para los hindúes, los griegos, los romanos y la mayoría de las culturas y civilizaciones antiguas, existía una pluralidad de dioses y diosas, cada una dedicada a una elemento o aspecto de la Naturaleza, tanto humana como natural. Por ejemplo, el dios Ares de los griegos representaba el lado cruel y guerrero de los hombres; el dios Poseidón representaba el poder del mar, etc. Para las religiones politeístas en general, los dioses podían relacionarse entre sí y procrear otros dioses, o con seres humanos, dando origen a semidioses; esto es, poseían el poder de crear, pero siempre dominaba un dios todopoderoso que lo creó todo en el principio. También estos dioses poseían virtudes y defectos, como los hombres: eran deidades humanizadas.
Para las religiones monoteístas, en cambio, existe un único dios, creador de todo.

El hombre ha creado una ciencia que "estudia" a Dios: la Teología (del griego Teos, dios, y Logos, estudio). "Estudia" entre comillas, ya que no es posible analizar a Dios como una muestra de laboratorio. La teología se acerca más a la filosofía, y en sus inicios la teología se servía de la filosofía. También existe la teodicea, pero ésta es más "científica", más racional. En la teología hay una cierta dosis de fe...

Para nosotros como cristianos, "Dios es Amor" (1 Jn 4, 8). Pero entonces, ¿por qué permite Dios tanto sufrimiento en el mundo? Pues bien, este tema ha sido usado por Dan Brown, en su novela
Ángeles y Demonios, en el cual el autor otorga una "respuesta", por medio de una parábola: si tuvieras un hijo que quiere andar en monopatín, ¿no le permitirías caerse para que aprendiera a andar bien? (Ver más abajo).

Surge además otra duda: ¿no son las distintas religiones monoteístas distintas maneras de adoración al mismo dios? Si es así, ¿por qué se revela de diferentes formas a las distintas religiones? Consideremos el caso de las religiones judía, islámica y cristiana: las tres surgieron en un territorio geográfico similar, si usamos el argumento de que Dios tendría que revelarse en distintas partes del globo, pero las hierofanías (manifestaciones de Dios a los hombres) son distintas. Hasta el nombre que se le da a Dios es distinto.
Pues bien, en respuesta a esa objeción, podemos decir que: NO, no son las distintas religiones monoteístas distintas maneras de adoración al mismo dios. La Revelación que Dios hizo en la Sagrada Escritura es muy distinta a la doctrina coránica, y la religión judía se quedó sólo con el Antiguo Testamento, dejando de lado la venida de Jesucristo. Esta pregunta apunta hacia un peligro en el camino ecuménico: el riesgo de un sincretismo entre las religiones monoteístas.
La Iglesia católica cree (y nosotros con ella) que el catolicismo es la única que cree en el Dios Verdadero. El aforismo "Extra Ecclesia nulla salus" (Fuera de la Iglesia no hay salvación) expresa la creencia en este dogma de fe.

Pero, ¿y qué pasa con las personas que no son creyentes? Pues bien: desde mi punto de vista personal, el ateísmo y el agnosticismo no llevan a ningún lado. El Hombre tiene la necesidad de creer en algo superior a él. Creo que el no creerlo conlleva a la convicción, falsa e irreal, de que el hombre es, o llegará a ser como Dios, es decir, Todopoderoso: podrá controlar la vida y la muerte, derechos exclusivos de Dios; podrá crear lo que desee, acarreando las consecuencias correspondientes; o que el hombre, aunque no llegue a ser omnipotente, no necesita algo en que creer, algo a qué aferrarse. Aún así, el hombre es bastante arrogante: le echa la culpa de todo a Dios: "Por qué a mí, Dios" o "Qué hice, Dios mío, para merecer esto". Aquí, por consiguiente, aparece la idea de un dios castigador, un dios vengativo.
Pero no, Dios no es vengativo: Dios, al ser perfecto, no posee defectos, como la ira, el enojo o la sed de venganza, características propias del ser humano. Es más, Dios es misericordioso y compasivo en extremo; nos otorga la libertad de hacer lo que deseemos, regidos, eso sí, por la conciencia, y Dios respeta nuestras decisiones, aun con su poder ilimitado,

Según la Biblia, Dios nos creó a su imagen y semejanza. Entonces, ¿por qué tenemos defectos?
El Hombre posee defectos por consecuencia del pecado original. Y éste es el que nos incita a pecar y a "usar" los defectos. Pero aquí hay que entender bien a qué se refiere la Biblia con "a su imagen y semejanza". Dios nos creó así, con capacidad de decisión y libertad consciente de opción. Esa es la "imagen y semejanza" de la que habla la Biblia. Y es la conscupicencia la que da origen a los defectos y a todo lo que da origen al pecado. Y esta es la respuesta al tema del sufrimiento en el mundo: Dios respeta nuestra libertad, con motivo de su esencia de Amor.
Además, si bien Dios es superior a nosotros, nosotros somos imagen de Dios. Así lo afirma Jesús: "Jesús les contestó: ¿No está escrito en la Ley de ustedes: Yo les digo: ustedes son dioses? Se llama, pues, dioses, a estos que reciben la palabra de Dios; y no se puede dudar de la Escritura" (Jn 10, 34-35)

Con el paso del tiempo, han surgido "nuevas religiones" o sectas: los Niños de Dios, los Mormones, los Testigos de Jehová, etc, todos con su particular estilo de ver a Dios. También los masones: ellos creen en la existencia de un "Gran Arquitecto", o un dios que no ha sido conocido aún, un dios ignoto.

Para finalizar, un pequeño análisis filológico: las lenguas romances (italiano, español, etc) provienen del latín. Del latín Deus provienen Dio (italiano), Dios (español), y Dieu (francés). De la palabra Dominus proviene el verbo dominar, por ejemplo.

Dios es un motivo de pensamiento y reflexión para el hombre, y siempre lo ha sido. Y no cabe duda que siempre lo será.